lunes, 10 de enero de 2011

La itinerancia entre colegios: ¿una grata experiencia o un martirio?

      Muy buenas, acompañantes de este blog musical “Unplugged”. El motivo de la entrada de hoy no es ni más ni menos que otra de las experiencias que me ha tocado vivir en mi “mes práctico-docente” y que, dada su importancia, he considerado útil comentarla en nuestro blog: la docencia itinerante entre dos colegios.

      Este fenómeno, que se traduce en la práctica docente a varios colegios en un mismo horario semanal por parte de un mismo maestro o profesor, puede abordarse emocionalmente desde dos vías: o te resulta una experiencia grata y agradable o se puede convertir en un martirio o experiencia nefasta; se puede considerar, por tanto, que tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

En el apartado de las ventajas diré que es un auténtico placer para un futuro especialista de música trabajar con dos colegios totalmente diferentes en el sentido de conocer realidades muy diversas y que te hacen no caer en la más aburrida monotonía. Al mismo tiempo resulta también bastante satisfactorio el conocer a dos grupos de docentes totalmente distintos, sin olvidar que alguno de ellos puede estar en nuestra misma situación y podemos compartir experiencias. En cuanto a la programación de aula, dispones del privilegio de acompasar la marcha en ambos centros de manera automática de tal manera que te cuadre el ritmo en que se imparten las materias a ambos colectivos estudiantiles.

Sin embargo, como no es oro todo lo que reluce, diré que la itinerancia presenta también varios inconvenientes, comenzando con uno estrechamente relacionado con las ventajas anteriormente citadas: el hecho de tener a tantos grupos de alumnos también puede resultar bastante frustrante porque, si al hecho de que un especialista no llega a conocer a un solo grupo de alumnos al 100% (cuando no es tutor), dado que solo se da clases una hora a la semana a cada grupo, le sumas el tener el doble de alumnos, puedes entrar en el más profundo caos. Otro punto en contra es el kilometraje: aunque la mayoría de las veces suele ser un trayecto corto, si es cierto que al hecho de desplazarte desde tu casa al lugar de trabajo, cuando no suele estar en la misma localidad, le debes sumar el trayecto itinerante y esto acaba siendo un lastre.

En resumen, se podrían añadir muchas más ventajas e inconvenientes, pero creo que las expuestas arriba reflejan claramente la mezcla de sensaciones a la que se expone un docente que experimenta una itinerancia y por la que, cuando llega su breve momento de relax, da comienzo su capítulo de reflexiones acerca de su futuro. Opinen ustedes mismos. 


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